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Siete generaciones – Una empresa / Capítulo 4

La 4ª generación

Durante este año vamos a presentar en esta sección una sinopsis de las siete generaciones de la familia Wüsthof, que han intervenido hasta la fecha en el desarrollo empresarial. Ahora vamos a aproximarnos a la 4ª generación.

Bajo la dirección de Eduard Wüsthof la empresa experimentó un crecimiento considerable.
Con todo, no lo suficiente para satisfacer a sus cinco hijos. Tres de ellos pasaron a dedicarse a otras actividades con el transcurso del tiempo. Eduard jr., en calidad de técnico, y Robert, como comerciante, se hicieron cargo de los puestos de responsabilidad en la planta.
Dotados de la misma ambición que su padre, prosiguieron el camino ya marcado tras la muerte de este en 1876. Así fue como la empresa participó en los años siguientes en las grandes exposiciones de Fráncfort y Cleve (1881), París (1887) y Düsseldorf (1902), entre otras. En todas ellas se obtuvieron reconocimiento y medallas.

Con al año 1881 se inicia el negocio de exportación. Robert, el más joven de los hermanos, se dirige a América del Norte. Tenía entonces 23 años de edad.
Hizo el trayecto en el buque de vapor con velas “Main” de la naviera Norddeutscher Lloyd en 12 días desde Bremen a Nueva York. Formaban parte de su equipaje dos grandes cajas con tijeras y navajas. Con el propósito de financiar el proyecto, se había vendido la vieja propiedad de Höfchen junto a Widdert.

Sin embargo, la llegada a Nueva York demostró ser al principio una notable decepción: un intermediario, que había hecho grandes promesas en Alemania, fracasó completamente. Robert no tenía ni siquiera el dinero necesario para sufragar los gastos de aduana de su envío. Consiguió sobrevivir ejerciendo diversas profesiones, como la de trabajador ocasional, camarero y limpiabotas.
Solo al cabo de unos tres meses fue capaz de encontrar un primer comprador para sus tijeras y cuchillos. Pero aquel cliente no solo abonó toda la mercancía, sino que le encargó el doble de cantidad de tijeras y navajas. ¡Aquella travesía transoceánica había demostrado valer la pena!

Dado que el negocio en Alemania también iba en aumento y los locales en la Flurstraße resultaban cada vez más pequeños, se empezaron a examinar nuevos terrenos para un traslado. Finalmente pudieron encontrarse y asimismo adquirirse en la actual Kronprinzenstraße. En la actualidad, las dependencias de acabado, almacenamiento y administración se mantienen en el mismo sitio.

Había llegado el instante de empezar a construir de verdad. Se empezó primero lejos de la calle con un edificio de dos plantas como fábrica, en cuyas dependencias inferiores se ubicaron las áreas de fabricación de tijeras, navajas y los cuchillos de mesa, recién incorporados a la producción. Por su parte, Robert se instaló en algunas salas de la planta superior junto a su joven esposa, Louise, nacida Knieriem.

Se prosiguió con los planes según lo previsto. Fue instalada una máquina de vapor de 80 caballos de potencia para obtener electricidad propia. Luego llegaron una instalación de forma en estampa y un taller de amolado para cuchillos de mesa. Además, los hermanos Eduard y Robert erigieron edificios representativos de viviendas directamente en la calle. Todavía hoy la conocida como Doppelvilla se considera un ejemplo modélico de arquitectura del período fundacional de la empresa.
El 9 de mayo de 1895 se registró el TRIDENTE como marca registrada con el número 6258 en la Oficina Imperial de Patentes de Berlín. Es desde entonces un símbolo protegido en casi todos los países del mundo.
Antes de esa fecha, WÜSTHOF utilizaba dos flechas cruzadas como marca registrada.

En los años previos a la Primera Guerra Mundial se llevó a cabo la ampliación sistemática de la factoría.
Se reforzó la fabricación de navajas y tijeras, se creó un departamento específico para navajas de afeitar, se construyeron una forja de tijeras y un taller de niquelado y se emprendió la fabricación de tenedores.

Resulta difícil hacer justicia al formidable esfuerzo de los dos hermanos Eduard y Robert, pero es necesario reconocer que hicieron de un simple taller toda una fábrica.
Llegó entonces el año 1914, que trajo consigo el ajuste de la producción a las exigencias bélicas. Eduard, que no había tenido hijos, se retiró de la empresa a comienzos de 1914 por motivos de salud. En diciembre de ese mismo año la muerte sorprendió a Robert, con solo 65 años, tras un breve enfriamiento ocurrido en una cacería.

De un plumazo desaparecieron las dos cabezas rectoras de una ya exitosa empresa, que, no obstante, no se quedó sin dirección, como podréis descubrir en el siguiente capítulo: “La 5ª generación”.

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